Lista de habilidades para empezar Infantil
La preparación para Infantil se entiende mejor como un perfil de habilidades en evolución, no como una puntuación única. Observe qué puede hacer el niño en lectoescritura, matemáticas tempranas, comunicación, motricidad, autocuidado, habilidades socioemocionales y conductas de aprendizaje, y ajuste la práctica según el nivel de apoyo, la constancia, la familiaridad de la situación y el impacto en la participación. No es necesario dominar todas las habilidades ni alcanzar un número fijo de letras, números o minutos de atención antes de empezar.

Mapa de preparación: qué observar y cómo interpretarlo
Use las áreas como guía para observar y practicar. Cada habilidad puede estar consolidada, aparecer con apoyo o seguir en evolución según la tarea y el contexto.
No sume puntos ni exija dominar todas las áreas. Use el patrón observado para decidir qué practicar primero y qué tipo de apoyo hace la tarea manejable.
Esta lista sirve para identificar fortalezas y habilidades que todavía se están afianzando. Una conducta aislada no diagnostica la preparación ni predice el rendimiento escolar; la práctica resulta más útil cuando parte de lo que el niño puede hacer hoy y del apoyo que necesita en situaciones concretas.
Tabla de contenidos
Habilidades para practicar antes de Infantil
La práctica antes de Infantil puede abarcar habilidades académicas y no académicas que se observan en tareas conocidas y rutinas cotidianas. Son conductas concretas que se pueden practicar y observar, no resultados de una evaluación formal ni requisitos que deban dominarse todos a la vez.
Las áreas principales de esta lista son la lectoescritura, las matemáticas tempranas, la comunicación, la motricidad, el autocuidado, las habilidades socioemocionales y las conductas de aprendizaje.
Cómo usar cada habilidad de la lista
- Observe una tarea conocida. Fíjese en lo que el niño hace de forma espontánea o después de una indicación comprensible.
- Identifique el apoyo. Distinga entre hacerlo sin ayuda directa, con un recordatorio, después de ver un modelo o con ayuda más directa.
- Practique desde el nivel actual. Mantenga la tarea comprensible y significativa; aumente la dificultad o reduzca el apoyo cuando el nivel actual resulte manejable de forma cada vez más constante.
Algunas habilidades de esta lista pueden practicarse con las fichas de preparación para Infantil; otras se observan y apoyan de forma más natural mediante la conversación, el juego, el movimiento, el autocuidado y las rutinas cotidianas.
Lectoescritura temprana y conciencia de las letras
La lectoescritura temprana incluye una familiaridad creciente con los libros, el significado de lo impreso, el lenguaje oral, los sonidos del habla y las letras antes de que se afiance la lectura independiente.
Puede observarse mediante interés por los libros, conciencia de lo impreso, reconocimiento de algunas letras conocidas, conciencia fonológica, vocabulario y narración. No existe un número fijo de letras que, por sí solo, defina la preparación para Infantil.

Señales observables de lectoescritura
- Muestra interés por los libros y presta atención a las imágenes o a las palabras impresas durante la lectura compartida.
- Muestra conciencia de lo impreso al darse cuenta de que las marcas y las palabras escritas transmiten significado.
- Reconoce algunas letras conocidas, como las que aparecen con frecuencia en su nombre o en textos conocidos.
- Participa en rimas, sílabas o juegos sencillos de sonidos, mostrando una conciencia fonológica incipiente.
- Usa un vocabulario cada vez más amplio para nombrar, describir o hablar sobre personas, objetos y experiencias conocidas.
- Usa habilidades narrativas incipientes para volver a contar partes de una historia conocida o describir lo que ocurrió en una secuencia sencilla.
Distinción clave: la lectoescritura temprana no equivale a leer textos de forma independiente. Un niño puede mostrar avances en impreso, sonidos, vocabulario e historias mientras la lectura convencional todavía se está desarrollando.
Si necesita una práctica más focalizada, las habilidades de reconocimiento de letras pueden trabajarse como una parte específica de este perfil más amplio.
Reconocimiento de números y conceptos matemáticos tempranos
Las matemáticas tempranas incluyen el reconocimiento de números escritos o numerales, el conteo, las relaciones de cantidad, la clasificación, los patrones, las formas y nociones sencillas de medición.
Reconocer un numeral y recitar una secuencia de números son habilidades distintas de contar objetos con significado de cantidad. En el conteo de objetos, la correspondencia uno a uno relaciona cada objeto con una palabra numérica y ayuda a comprender cuántos objetos se han contado.

Ideas matemáticas que se pueden observar
- Reconoce algunos numerales conocidos cuando aparecen en textos, juegos o actividades cotidianos.
- Dice parte de una secuencia de conteo conocida usando palabras numéricas en orden.
- Cuenta un grupo pequeño de objetos conocidos asociando una palabra numérica a cada objeto mediante la correspondencia uno a uno.
- Compara grupos conocidos de objetos y percibe diferencias de cantidad, como qué grupo tiene más, menos o la misma cantidad.
- Ordena o clasifica objetos conocidos según un atributo observable como la forma, el tamaño o el tipo.
- Percibe o continúa patrones sencillos que se repiten usando objetos, movimientos o sonidos conocidos.
- Identifica formas comunes en objetos o imágenes conocidas.
- Usa un lenguaje sencillo de comparación o medición, como más largo, más corto, más pesado o más ligero, al describir objetos conocidos.
Distinción clave: decir números en orden no demuestra por sí solo comprensión de la cantidad. Observe también si el niño asigna una palabra numérica a cada objeto y si puede interpretar el total contado en grupos pequeños y conocidos.
No hay un único rango numérico que defina la preparación matemática. Para una práctica más específica, consulte las actividades de reconocimiento de números y conteo.
Preescritura y control de la motricidad fina
La preescritura y la motricidad fina incluyen el control de la mano, la coordinación ojo-mano, el control visomotor y la coordinación bilateral que intervienen en los primeros trazos y en tareas habituales del aula.
La evolución puede observarse en trazos intencionados, copia de líneas o formas sencillas, manipulación de objetos pequeños y uso cada vez más controlado de herramientas. No exige una caligrafía pulida ni un único agarre de lápiz.

Acciones de preescritura y motricidad fina
- Hace garabatos, marcas o trazos sencillos controlados con cera, lápiz u otra herramienta de dibujo.
- Copia o intenta copiar líneas y formas sencillas a partir de un ejemplo visible.
- Usa herramientas de dibujo con el control suficiente para dirigir los trazos de forma intencionada por la página.
- Usa la coordinación bilateral en tareas en las que una mano estabiliza un objeto mientras la otra actúa sobre él.
- Manipula objetos pequeños con los dedos durante tareas conocidas de clase o de juego.
- Usa tijeras de seguridad infantil para hacer movimientos sencillos de recorte cuando la actividad y el nivel de apoyo son adecuados.
Qué importa en la práctica: busque un control intencional creciente y una tarea manejable. La formación de letras puede hacerse más constante después de que se afiancen el control de trazos, la coordinación y el uso funcional de herramientas.
Las habilidades de preescritura permiten profundizar en este conjunto específico de acciones.
Lenguaje y comunicación
El lenguaje y la comunicación apoyan la participación al permitir que el niño comprenda a otras personas y exprese necesidades, ideas, preguntas o experiencias en situaciones conocidas.
El lenguaje receptivo se refiere a lo que comprende al escuchar; el lenguaje expresivo, a lo que comunica mediante el habla u otra respuesta comprensible. Ninguno de los dos depende de una longitud de frase única ni de un solo estilo de comunicación.

Indicadores funcionales de comunicación
- Escucha una explicación breve o una instrucción conocida y muestra comprensión mediante una respuesta o acción adecuada.
- Responde preguntas sencillas sobre personas, objetos, actividades o experiencias conocidas.
- Expresa necesidades, decisiones o ideas de manera que otra persona pueda comprenderlas en una situación conocida.
- Hace preguntas sencillas para buscar información, aclaración o ayuda.
- Participa en los turnos de conversación escuchando mientras otra persona se comunica y respondiendo cuando corresponde.
- Usa la narración para volver a contar un suceso sencillo conocido o parte de una historia cuando puede.
Observe ambas direcciones de la comunicación: recibir información y expresarla. La fluidez al hablar, por sí sola, no resume la capacidad del niño para participar en una interacción conocida.
Preparación social y emocional
La preparación social y emocional incluye regulación, cooperación, participación, expresión de necesidades y búsqueda de ayuda durante interacciones con adultos e iguales.
La constancia puede cambiar con la familiaridad, el estrés, la novedad y el apoyo disponible, por lo que conviene observar cómo participa el niño en situaciones comparables y conocidas.
Conductas socioemocionales observables
- Participa en los turnos con sus iguales durante juegos o actividades de grupo conocidos.
- Muestra cooperación al compartir materiales o trabajar junto a sus iguales cuando la actividad lo requiere.
- Se une a una actividad de grupo conocida o participa en ella con el nivel de apoyo necesario en esa situación.
- Expresa sentimientos o necesidades de un modo que ayuda a los demás a comprender qué apoyo o respuesta puede resultar útil.
- Se recupera de la frustración ordinaria con apoyo y vuelve a participar cuando puede.
- Busca ayuda acercándose a un adulto de confianza cuando necesita asistencia o tranquilidad.
Regulación y cooperación no significan obediencia constante. Pedir ayuda, necesitar apoyo para recuperarse de una frustración o participar de forma desigual puede formar parte de una habilidad que todavía se está afianzando.
La observación útil es cómo el niño participa, se regula y busca apoyo dentro de un contexto concreto, no una valoración de su personalidad ni una exigencia de que todas las conductas aparezcan sin ayuda.
Autocuidado e independencia
El autocuidado y la independencia describen cómo un niño participa en rutinas escolares conocidas, como higiene, alimentación, vestido, pertenencias y uso del baño cuando corresponda.
El nivel de independencia puede variar según la tarea, el contexto escolar y las necesidades individuales. La meta práctica es que el niño pueda participar en la rutina con el apoyo adecuado.
Rutinas de autocuidado que se pueden observar
- Participa en las rutinas de uso del baño cuando corresponda, realizando los pasos conocidos por sí solo o pidiendo ayuda cuando la necesita.
- Completa los pasos conocidos del lavado de manos con el nivel de indicación o ayuda necesario para participar en la rutina de higiene.
- Realiza tareas conocidas de alimentación, como usar los cubiertos habituales o abrir recipientes conocidos, por sí solo o con la ayuda adecuada.
- Participa en tareas de vestirse, como ponerse la ropa o el calzado conocidos, con ayuda cuando un paso aún no lo hace de forma independiente.
- Se ocupa de sus pertenencias sencillas durante rutinas conocidas, como localizar, llevar o guardar sus objetos personales con el apoyo necesario.
- Pide ayuda cuando no puede manejar por sí solo una tarea de autocuidado, un recipiente, una prenda de vestir o una pertenencia.
Pedir ayuda también puede ser una conducta de independencia. Reconocer que una tarea no se puede completar solo y solicitar asistencia de forma comprensible reduce barreras para participar en una rutina cotidiana.
Tanto completar una tarea de forma independiente como terminarla después de pedir la ayuda adecuada pueden apoyar la participación en el aula.
Coordinación de la motricidad gruesa
La coordinación de la motricidad gruesa reúne las habilidades de todo el cuerpo que se usan durante el juego, las transiciones y las rutinas físicas: caminar, correr, saltar, equilibrarse y desplazarse por espacios conocidos.
Lo relevante es el movimiento funcional que permite participar con seguridad y eficacia en actividades cotidianas; el grado de control o de apoyo puede variar según la actividad, el entorno y la familiaridad.
Movimientos funcionales que se pueden observar
- Camina y corre con el control suficiente para desplazarse por zonas de juego conocidas y transiciones habituales.
- Salta durante actividades conocidas de movimiento o juego coordinando el cuerpo para impulsarse y para caer.
- Usa el equilibrio al estar de pie, al cambiar de dirección o al moverse por superficies conocidas del patio de recreo.
- Sube y baja escaleras o desniveles similares con el apoyo adecuado al contexto.
- Coordina el movimiento de todo el cuerpo durante el movimiento habitual en el patio, como desplazarse alrededor del equipamiento o de otras personas.
- Usa habilidades incipientes con la pelota, como lanzar, atrapar o patear durante juegos conocidos, con el nivel de coordinación adecuado a la actividad.
Coordinación funcional no significa rendimiento deportivo. La referencia práctica es si el movimiento permite al niño participar en transiciones, juego y rutinas conocidas con el apoyo que necesite.
Atención, seguimiento de instrucciones y conductas de aprendizaje
Las conductas de aprendizaje incluyen atención, seguimiento de instrucciones, transiciones y persistencia en tareas cortas y con sentido. Pueden cambiar según el interés, la familiaridad, la dificultad de la tarea y el apoyo disponible.
Seguir una instrucción también puede incluir pedir aclaración cuando un paso no se entiende. La observación debe centrarse en cómo el niño se implica y responde bajo las condiciones de una actividad concreta.
Conductas de aprendizaje que se pueden observar
- Escucha una instrucción sencilla durante una tarea conocida y responde de un modo que apoya la participación.
- Sigue uno o más pasos conocidos según corresponda a la tarea, con indicaciones o apoyo cuando lo necesita.
- Pide aclaración o ayuda cuando una instrucción no está clara o no entiende un paso conocido.
- Realiza cambios entre actividades conocidas o transiciones con el nivel de preparación y apoyo necesario en esa situación.
- Muestra persistencia en la tarea al mantenerse implicado en una tarea corta y con sentido mientras el interés y las exigencias de la tarea sigan siendo manejables.
- Vuelve a intentarlo después de una pequeña dificultad, por sí solo o con aliento, para seguir participando en una tarea conocida.
Atención no equivale a permanecer quieto durante un tiempo fijo. Una implicación eficaz puede incluir moverse, pedir ayuda, volver a intentarlo o cambiar de estrategia mientras el niño sigue conectado con una tarea significativa.
Si una tarea nueva, poco interesante o más exigente requiere más apoyo que una actividad conocida, ese cambio describe las condiciones de la habilidad; una sola situación difícil no define por sí sola las conductas de aprendizaje generales del niño.
Expectativas de preparación en las distintas categorías de habilidades
Las expectativas de preparación se interpretan mejor mediante cuatro dimensiones: apoyo, constancia, familiaridad e impacto funcional, en lugar de calcular una puntuación total. Las habilidades académicas forman parte del perfil junto con la comunicación, el autocuidado, la participación social, la motricidad y las conductas de aprendizaje.
El mismo niño puede mostrar fortalezas en unas áreas y habilidades en evolución en otras. Lo importante es relacionar cada conducta con las condiciones en las que aparece y con lo que significa para participar o practicar.
- Nivel de apoyo
- Distinga si la habilidad aparece sin ayuda directa, con un recordatorio, tras un modelo o con ayuda más directa. El apoyo necesario orienta el siguiente nivel de práctica.
- Constancia
- Compare situaciones semejantes. Si la habilidad aparece solo a veces, puede estar todavía afianzándose aunque ya sea visible.
- Familiaridad
- Compruebe si el desempeño cambia cuando la tarea, el lugar o la rutina dejan de ser conocidos.
- Impacto funcional
- Valore si la habilidad facilita o dificulta participar en una rutina o actividad relevante para el niño.
La práctica puede centrarse en las habilidades que están en evolución y en las condiciones en las que un apoyo adicional resulta útil. Si hace falta examinar con más detalle por qué una habilidad es inconsistente o difícil en distintos contextos, puede ser más útil detectar habilidades por reforzar antes de Infantil que convertir la lista en una puntuación.
Habilidades en evolución con apoyo
Una habilidad puede estar en evolución cuando el niño realiza toda o parte de una tarea con asistencia, aunque todavía no aparezca de forma constante sin apoyo. El tipo de ayuda y la constancia del desempeño describen mejor ese estado que una etiqueta de aprobado o suspenso.
La fatiga, la novedad, el ambiente y la familiaridad también pueden cambiar la cantidad de apoyo necesaria.
- Modelado
- Si puede realizar la acción después de verla demostrada, la habilidad está disponible con un ejemplo visible y puede practicarse repitiendo ese modelo antes de retirarlo gradualmente.
- Recordatorio
- Si una habilidad conocida aparece tras una indicación verbal o visual, existe cierta independencia, aunque la constancia todavía pueda necesitar práctica.
- Repetición
- Si repetir una instrucción u ofrecer otra oportunidad mejora la respuesta, observe si el desempeño se vuelve más constante en tareas conocidas.
- Cambio de condiciones
- Si la necesidad de ayuda aumenta con una tarea nueva, cansancio o un ambiente distinto, practique primero en condiciones manejables y amplíe después la variedad de situaciones.
Habilidades independientes en situaciones conocidas
Una habilidad independiente se observa cuando el niño completa una tarea conocida con poca o ninguna asistencia directa en condiciones ordinarias. Esa independencia pertenece al contexto observado y no tiene que transferirse sin cambios a una situación nueva.
Una ayuda ocasional no invalida la habilidad; conviene describir cuánto apoyo necesita, con qué constancia aparece y qué ocurre cuando cambian las condiciones.
- Familiaridad
- La independencia observada en una tarea conocida se aplica primero a esa tarea y a condiciones comparables.
- Nivel de ayuda
- Poca asistencia o ninguna indicación directa indica mayor independencia en ese contexto; una ayuda ocasional puede seguir siendo compatible con una habilidad funcional.
- Constancia
- La repetición del desempeño en situaciones conocidas comparables muestra una habilidad más estable sin exigir un resultado idéntico cada vez.
- Transferencia
- Si una tarea nueva requiere más apoyo, describa ese cambio en vez de asumir que la independencia de la rutina conocida se mantiene automáticamente.