Lenguaje oral
- Aporta
- Significado, vocabulario y comprensión del lenguaje hablado.
- Se observa en
- Escuchar, responder, conversar y volver a contar ideas o sucesos.
- Se practica con
- Lectura compartida, conversación y narración de cuentos.
La prelectura y la alfabetización inicial preparan al niño para aprender a leer mediante cuatro cimientos que se desarrollan de forma gradual: lenguaje oral, conciencia fonológica, conciencia de lo impreso y conexiones iniciales entre letras y sonidos. Estar preparado no significa leer de forma independiente; significa disponer de experiencias y habilidades emergentes sobre las que puede apoyarse la enseñanza posterior.

Mapa rápido de la preparación para la lectura
Los cuatro dominios aportan información distinta y se refuerzan entre sí. Úsalos como un conjunto para comprender qué se está desarrollando y qué tipo de práctica encaja mejor.
Lenguaje oral
Conciencia fonológica
Conciencia de lo impreso
Letras y sonidos
El objetivo es ampliar gradualmente estas capacidades mediante experiencias significativas y práctica ajustada a la respuesta del niño. A continuación se explica qué significa cada dominio, cómo se relacionan y qué actividades o fichas pueden reforzarlo sin convertir la preparación en un examen.
La preparación para la lectura antes de Infantil se entiende como un conjunto de habilidades emergentes que ayudan al niño a aprender a leer más adelante. Ese perfil puede ser desigual: un niño puede mostrar más soltura con el lenguaje oral que con los sonidos, el texto impreso o las letras, o al revés.

Estos cimientos de la lectura pueden desarrollarse de manera desigual, por lo que una habilidad emergente por sí sola no determina la preparación general para Infantil.
La alfabetización inicial es una parte del conjunto más amplio de habilidades que conviene practicar antes de Infantil mientras los niños se preparan para la escuela.
La preparación temprana para la lectura se apoya en habilidades de alfabetización inicial que se superponen y contribuyen al inicio de la lectura, sin funcionar como requisitos independientes.
Los cuatro dominios de habilidades que se presentan a continuación refuerzan los cimientos relacionados con el lenguaje, el sonido, lo impreso y la conexión entre letras y sonidos.
Estos cimientos de la lectura pueden desarrollarse a ritmos distintos y funcionar de manera conjunta, sin sustituirse unos a otros.
Cada dominio contribuye con una parte específica a la preparación temprana para la lectura, mientras que las habilidades individuales y la variación en el desarrollo pueden examinarse con más detalle dentro de ese dominio.
El lenguaje oral incluye comprender y usar el lenguaje hablado, mientras que el vocabulario y la comprensión auditiva aportan significado al que los niños pueden recurrir más tarde al leer.
El lenguaje receptivo favorece la comprensión de palabras y oraciones, mientras que el lenguaje expresivo favorece la comunicación de ideas y experiencias.
Por ejemplo, un niño que escucha un cuento breve, responde a una pregunta sobre él y vuelve a contar un suceso utiliza juntos la comprensión auditiva, el vocabulario, el lenguaje expresivo y las habilidades narrativas.
Estas capacidades de lenguaje oral favorecen la construcción de significado y pueden contribuir a la comprensión lectora posterior sin que ninguna habilidad concreta de vocabulario o comprensión auditiva sea suficiente por sí sola para la preparación para la lectura.
La conciencia fonológica es la capacidad de oír, notar y trabajar con la estructura sonora del lenguaje hablado sin necesidad del texto impreso.
Incluye el juego con sonidos a diferentes niveles, como oír una rima, identificar una sílaba o notar un sonido inicial y la aliteración.
Estos ejemplos con sonidos del habla pueden ayudar a los niños a prestar atención a las partes de las palabras y jugar con ellas, lo que más tarde contribuye a las habilidades iniciales de lectura.
La conciencia fonológica trabaja con los sonidos del habla, mientras que la fonética conecta los sonidos con las letras impresas o los patrones de letras.
La conciencia de lo impreso es la comprensión de que el texto impreso transmite significado y de que los libros y el lenguaje escrito siguen convenciones reconocibles.
Los conceptos sobre el libro incluyen cómo se orienta y se maneja un libro, cómo se organiza el texto y cómo las palabras y las imágenes cumplen funciones distintas.
Por ejemplo, un niño puede notar palabras junto a una imagen en un libro compartido o reconocer que una etiqueta o letrero familiar contiene texto impreso con significado.
Estos conceptos sobre lo impreso ayudan a los niños a comprender cómo funciona el material escrito; se refieren a las convenciones del libro y de lo impreso, y no requieren dominar la identificación de letras individuales.
Las conexiones tempranas entre letras y sonidos vinculan una letra impresa familiar con uno o más sonidos que representa habitualmente, creando una conexión sonido-símbolo entre lo impreso y el lenguaje hablado.
Un niño puede reconocer la forma de una letra, conocer su nombre y empezar a asociarla con uno de los sonidos que esa letra representa habitualmente a medida que se desarrolla esta conexión de lo impreso al sonido.
Estas asociaciones entre letras y sonidos pueden apoyar la decodificación inicial a medida que los niños empiezan a conectar los símbolos impresos con los sonidos del habla.
Esta distinción separa el conocimiento temprano de letras y sonidos del reconocimiento de letras para empezar Infantil, a la vez que permite que ambas habilidades se desarrollen gradualmente una junto a la otra.
La lectura inicial se apoya en cimientos de alfabetización temprana que interactúan, no en una habilidad aislada.
Cómo se complementan
Ejemplo en una lectura compartida
Un niño puede comprender una palabra familiar del cuento, notar su sonido inicial, localizar dónde aparece impresa y conectar su primera letra con un sonido asociado habitual. Varias habilidades actúan en el mismo encuentro con el texto.
Las habilidades de prelectura pueden practicarse mediante la interacción frecuente y sin presión con el lenguaje, los sonidos, los libros y el texto impreso en las rutinas cotidianas.
La lectura compartida, la conversación, la narración de cuentos, las rimas, las canciones, el juego con sonidos y las conexiones sencillas entre letras y sonidos pueden combinarse como práctica lúdica, destinando cada método a un cimiento diferente de la alfabetización inicial.
Elegir actividades de alfabetización inicial que sean interactivas, apropiadas evolutivamente, repetibles y ajustadas a la habilidad que se practica, y luego adaptar la dificultad o la interacción a la respuesta del niño.
La práctica lúdica y la interacción compartida pueden preparar los cimientos de la lectura para la instrucción sistemática posterior sin sustituir dicha instrucción ni exigir una lectura formal acelerada antes de Infantil.
La lectura compartida y la conversación bidireccional ofrecen a los niños oportunidades para construir vocabulario, practicar la comprensión auditiva, seguir una narración y desarrollar interés por lo impreso mientras comparten un cuento con un adulto.
La secuencia es flexible: el objetivo es sostener conversación, escucha, vocabulario y comprensión, no examinar al niño durante el cuento.
El niño puede participar hablando, escuchando, prediciendo y volviendo a contar sin que se le exija decodificar el texto impreso de forma independiente.
Las rimas, las canciones, el ritmo y el juego oral con sonidos ofrecen a los niños oportunidades repetidas para escuchar y notar patrones y partes dentro de las palabras habladas.
El juego lúdico con palabras puede centrar la atención en los sonidos finales, las sílabas, la aliteración y los sonidos iniciales sin necesidad de letras impresas.
Estas actividades orales practican diferentes aspectos de la conciencia fonológica, y las canciones o los ritmos repetidos pueden proporcionar contextos lúdicos para volver a oír patrones de sonido.
Apoyan la conciencia de los sonidos del habla, pero no son instrucción completa de lectura, y la rima por sí sola no es una preparación suficiente para la lectura.
Los adultos pueden hacer que el texto impreso sea significativo llamando brevemente la atención sobre el texto impreso visible durante la lectura compartida y las rutinas cotidianas.
El objetivo es conectar el texto impreso con el significado y las convenciones del libro al notar características como el título, dónde comienza la lectura, las palabras y los espacios, las etiquetas, los letreros y el manejo de las páginas en contextos ordinarios.
Estas indicaciones para notar el texto impreso pueden ser breves y opcionales dentro de las actividades que el niño ya realiza, en lugar de convertirse en un ejercicio repetitivo o un examen.
Los niños pueden responder a las indicaciones con distintos niveles de consistencia; el propósito es prestar atención natural al texto impreso con significado y a las convenciones, no un requisito de dominio ni una lección separada de reconocimiento de letras.
Para practicar letras familiares, se puede emparejar la forma de la letra visible, su nombre cuando sea útil y un ejemplo claro de un sonido común que representa.
Las letras del nombre del niño o de palabras familiares pueden hacer que la conexión entre letra y sonido sea más fácil de comprender, porque el símbolo y la palabra hablada ya tienen significado en ese contexto.
Por ejemplo, si el nombre de un niño empieza por m, un adulto puede señalar la letra, nombrarla «eme» y modelar el sonido inicial común que se oye en «mapa».
Una s familiar puede conectarse con el sonido inicial de «sol», mientras que la b puede vincularse con el sonido inicial de «bola».
Reconocer la forma de una letra, decir su nombre y producir un sonido asociado común son respuestas relacionadas pero distintas, por lo que la práctica breve puede centrarse en la conexión sonido-símbolo sin seguir un orden alfabético fijo ni ampliarse hasta convertirse en una instrucción fonética completa.
Las fichas de preparación para Infantil pueden reforzar determinadas habilidades de alfabetización inicial después de que el concepto subyacente de lenguaje, sonido o texto impreso se haya introducido mediante la interacción y la experiencia.
La relación útil se da entre la tarea de la ficha y la habilidad concreta que permite practicar al niño, no entre la realización de la ficha como medida de la preparación general.
La dificultad de la tarea debe ajustarse a lo que el niño ya comprende: si necesita ayuda continua o la actividad genera una frustración clara, conviene simplificar la tarea o aumentar el apoyo; cuando la realiza con comodidad, se puede aumentar una sola dificultad de forma gradual.
Una orientación sobre fichas de preparación para Infantil más amplia puede ayudar a mantener la práctica en papel alineada con la habilidad que se refuerza, en lugar de convertir la ficha en el objetivo de aprendizaje en sí mismo.